Investigación sobre la Insuficiencia Renal Crónica (IRC) en Centroamérica

Un equipo multidisciplinario y multinacional dirigido por la Universidad de Boston  ha estado investigando desde Nicaragua las causas de la Enfermedad Renal Crónica (ERC) que afecta a pobladores de grandes áreas de Centroamérica, luego de una solicitud presentada en 2008 por la empresa del Grupo Pellas, Nicaragua Sugar Estates Limited (NSEL) y por la Asociación Chichigalpa por la Vida (ASOCHIVIDA), la asociación de enfermos renales más representativa del occidente del país.

El grupo de investigadores publicó recientemente sus más actuales indagaciones sobre el tema  en The Journal of Epidemiology and Community Health (JECH), una revista internacional de gran prestigio, especializada en epidemiología y salud pública.

“Ninguno de los factores de riesgo establecidos para la IRC parece desempeñar un papel importante en la epidemia. (…) no existe evidencia de alta exposición a metales nefrotóxicos como plomo o cadmio. Por otro lado, si bien hay un número de factores ambientales, ocupacionales y conductuales a los que la población afectada está potencialmente muy expuesta y que pueden causar lesiones en el riñón en ciertas circunstancias, no se sabe que causen IRC (Insuficiencia Renal Crónica) o por lo menos no en gran escala”, exponen los investigadores en su ensayo.

De acuerdo a los autores de la publicación, todos los estudios anteriores han tenido como principal enfoque la exposición a factores que ocurren en la adultez temprana,  sin embargo, dan a conocer que los resultados de un estudio piloto reciente en el que se analizaron varios biomarcadores de daño renal tubular entre adolescentes sin antecedentes de trabajo previo, mostró un patrón de niveles más altos de estos marcadores entre adolescentes que viven en zonas de alta mortalidad adulta por ERC.

“De confirmarse, estos resultados sugerirían la posibilidad adicional de que el daño inicial podría estar ocurriendo a una edad temprana”, indica uno de los más importantes hallazgos del equipo.

Consideran que identificar claramente la(s) causa(s) de esta epidemia es un desafío que requerirá la investigación de varios posibles factores de riesgo y puede requerir la demostración de un mecanismo previamente no descrito capaz de causar ERC.

“Además, una mayor coordinación entre grupos de investigación dentro de Centroamérica y en otros países donde se han descrito epidemias similares sería de gran beneficio”, expresan los investigadores.

“La necesidad interrelacionada de una acción entre la ciencia y la salud pública es casi exclusiva de esta epidemia, y la comunidad mundial de la salud repetidamente ha demostrado su capacidad para hacer frente a este tipo de problema. Es nuestra esperanza que la comunidad traerá sus considerables recursos intelectuales para identificar las causas de esta epidemia desconcertante y poner fin al sufrimiento que ha causado”, agrega la publicación.

Ver artículo completo en:

http://jech.bmj.com/content/early/2012/09/20/jech-2012-201141.full

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