Ingenio San Antonio mantiene tradición histórica de compromiso con sus colaboradores

Recientemente algunos medios de comunicación de prestigio han dado a conocer la situación de salud pública que enfrentan trabajadores agrícolas del Pacífico centroamericano que padecen Insuficiencia Renal Crónica (IRC),  un problema que preocupa a la sociedad en general. Desafortunadamente por lo incierto del origen de la enfermedad, a veces se incurre en imprecisiones en la búsqueda de culpables y no de soluciones.

Una de las hipótesis planteadas en los artículos periodísticos apunta a la deshidratación como causa probable de la Enfermedad Renal Crónica (ERC) que presentan los afectados, entre ellos los trabajadores del sector azucarero, señalando que la industria de este ramo es negligente en la prevención del estrés por calor y se le acusa además, de imponer faenas agotadoras.

En el caso concreto del Ingenio San Antonio (ISA), propiedad de Nicaragua Sugar Estates Limited (NSEL), miembro del Grupo Pellas, existe una tradición histórica de compromiso con sus colaboradores a quienes ha dirigido importantes programas sociales tendientes a mejorar sus condiciones de vida y de trabajo.

La práctica de una correcta hidratación y alimentación balanceada de los cortadores de caña en el Ingenio San Antonio se ha establecido como una política de la empresa mediante la cual se han regularizado los planes operativos anuales para la promoción de un estilo de vida saludable.

Para adaptar al cortero a las condiciones ambientales y de esa forma evitar el estrés por calor, Nicaragua Sugar ha establecido un sistema de trabajo progresivo durante las horas más frescas del día hasta que el trabajador esté en capacidad de asumir la jornada completa. La mayoría de los operarios llegan a las 6:00 de la mañana al plantío, inician sus labores una hora después y finalizan entre las 11:00 y 12:00 del día.

Para asegurar una adecuada hidratación durante la jornada, el Ingenio San Antonio ha adoptado la siguiente modalidad: Cada cuadrilla de operarios del campo está compuesta aproximadamente de 150 a 300 trabajadores, los que se dividen en grupos de 60 a 70 que son transportados en buses a los diferentes plantíos. Cada operario lleva de su casa un recipiente para agua con capacidad de 4 a 6 litros y en cada bus hay un depósito destinado especialmente para almacenar agua potable con una capacidad de 55 galones para abastecer adecuadamente a los operarios.

Adicionalmente se suministran 1500 cc de solución hidratante a todos los cortadores de caña por jornada laboral, lo que ha implicado una labor de educación y fomento de esta rutina por parte de trabajadoras sociales. También se les provee de galletas nutritivas todos los días, un almuerzo en el campo a cargo de una empresa que asegura un régimen nutricional balanceado, atención médica al cortador y su núcleo familiar y entrega de provisión. Existe un grupo de brigadistas de salud y trabajadoras sociales quienes supervisan que el operario reciba estos beneficios.

En lo que respecta a la tarea máxima asignada por cortador, desde el 2005 el Ingenio San Antonio eliminó el promedio de 9 toneladas de caña cortadas por hombre así como los incentivos de mayor valor a partir de la sexta y estableció el límite de 7 toneladas por trabajador, distribuyendo el incentivo monetario en esta nueva faena a fin de reducir el esfuerzo del operario sin disminuir sus ingresos económicos.

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