APROQUEN: La Responsabilidad Social del Grupo Pellas

“Ellos me dan vida y esperanzas”

Su menuda figura oculta su fortaleza de espíritu y su tenacidad. Vivian Pellas creyó en un sueño que  ha devuelto la sonrisa a miles de niños en Nicaragua. Transparencia, perseverancia y solidaridad son algunos de los elementos que han hecho latir con fuerza una de las obras más nobles de nuestro país

Jenny Muñoz Cortedano

¿Cómo trasformó su vida el accidente aéreo que vivió hace ya 20 años?

Después de ese accidente, la vida de mi esposo y la mía, cambiaron totalmente.  Fue una mezcla de algo espantoso con algo bellísimo. Espantoso porque nuestro sufrimiento fue horrible ya que yo creí que nunca saldría de ese infierno y bellísimo porque la fe que tengo en Dios convirtió esa experiencia horrible en algo hermoso como es Aproquen.

Si me preguntas cómo me siento, después de 18 años,  te diría que feliz por haber podido escalar con los sentimientos y sobrepasar una serie de obstáculos para hacer lo que siempre soñé: ayudar a los demás.

¿En qué momento  decide formar una asociación dedicada a ayudar a los niños y niñas quemados  de Nicaragua?

Cuando estaba inconsciente en Honduras en la pista del aeropuerto de Toncontín, estaba totalmente deformada y mi papá dice que yo balbuceaba: “voy hacer una unidad para niños quemados…, voy hacer una unidad para niños quemados”. Luego en el hospital, seguía repitiendo esa frase y quizás los que me llegaban a visitar,  me veían como delirando y ¡mirá el delirio hasta donde llegó!, por eso nunca hay que dejar de soñar.

Usted experimentó en carne propia lo que es el sufrimiento de una quemadura, ¿cómo influyó este dolor en la formación de Aproquen?

Yo siempre he dicho que las quemaduras es uno de los dolores más fuertes pero hoy voy hacer bien sincera en esta entrevista, las quemaduras son horrorosas, el dolor te llega hasta el alma.

Lo que a mí me hace lanzarme a esta obra, es que yo no podía concebir tanto dolor, no podía creer que mi esposo y yo estuviéramos vivos y cómo le agradecería a Dios el hecho de que mi hijo más pequeño no estuviese con nosotros pues casi lo llevo en ese vuelo y a última hora mi marido no me dejó.

De sólo pensar que eso le pudiera haber pasado a uno de mis hijos se me estremece el corazón. Entonces, para darle gracias a Dios yo dije: “voy hacer una unidad de niños quemados”.

Ya que menciona el dolor de madre, ¿cuándo usted ve a esas madres con sus niñitos quemados, cómo transmite su solidaridad tomando en cuenta su experiencia personal?

En Aproquen tenemos un equipo multidisciplinario que está dedicado en cuerpo y alma a los niños y niñas quemados. Ellos son un reflejo mío y yo de ellos, somos un equipo integral, no sólo en la atención médica, sino en cómo miramos al niño y a su familia, todos estamos en el mismo canal, entonces yo no tengo que estar en la Unidad para que a esos niños los traten como siempre lo he soñado. Somos más que un equipo profesional somos una familia.

Hay algo que yo he recalcado, yo estuve en los Estados Unidos y sufrí mucho como paciente. Allí uno es un número, tenés todos los equipos tecnológicos pero sos un número y yo lo que quería era darle a cada paciente el soporte moral, psicológico, profesional y el cariño de todos nosotros y así ha sido. La atención es integral  y el trato humano es el pilar donde descansa nuestro principio.

¿Cómo fueron los inicios de Aproquen, cuáles fueron los primeros pasos?

Mientras mi esposo y yo nos recuperábamos en Estados Unidos, conocimos al doctor Michael Carstens. Él trabajaba con Nicaplast haciendo cirugías plásticas reconstructivas en León. 

Empezamos a ayudar a Nicaplast y yo me involucré con el Hospital Vélez Paiz. Apoyamos la primera remodelación de la Sala de Quemados pero yo no estaba en el país y cuando vine vi que el  dinero no se había empleado bien, me dió una cólera enorme porque me dolía que jugaran con esas cosas. Entonces, cuando ya vine a Nicaragua, decidimos, Carlos y yo, meternos de lleno.

¿Fue un inicio difícil?

Difícil, muy  difícil. Mi oficina era un carro. Me metí a Jazz Plus para ver si hacíamos un espectáculo y así hicimos la primera gala. Después fundé el Studio Danza Ilusiones para que  fuera un semillero de bailarines y artistas para hacer un show en el Teatro Nacional Rubén Darío y recaudar dinero para los niños quemados.

Empezamos los shows y ya tenemos 18 presentaciones en donde le ofrecemos a la gente alegría para que a cambio contribuya con esta obra, que es de todos  los nicaragüenses.

¿Qué elementos   han llevado a  Aproquen a alcanzar  la madurez como organización y a  tener  tan buenos resultados?

La perseverancia, la transparencia, el apoyo de un grupo de empresarios como Vernon Guerrero, Mario Zelaya, Carlos Pellas, Donald Wagner, Augusto Münkel, José Fernández, Alfredo Pellas, Martín Bárcenas, Peter Bernal y empresas como TACA,  Claro y Claro TV, Grupo Pellas,  Hotel Crowne Plaza, ANF, Esso Standard Oil, La Nueva Radio YA, Nimac,   Mediacal Bridges, Rotary Club de N.Y. y de otras empresas que también se han unido a esta causa, de algunos medios de comunicación, el esfuerzo del voluntariado y el excelente y comprometido staff médico y administrativo con que contamos.

¿Cómo valora estos 18 años de trabajo tomando en cuenta todo el esfuerzo y las dificultades que ha pasado?

Ha valido muchísimo la pena. Con sólo las más de 250 mil consultas hechas, las mas de  27 mil cirugías efectuadas y las más de  100 jornadas médicas realizadas en diferentes regiones del país, ¡claro que vale la pena!

Cuando empezamos, era muy difícil que te ayudarán por dos razones: no nos conocían y no ibas a darle dinero a alguien que no conoces; segundo: aquí la cultura de dar era muy pobre, la gente pensaba que bajar el vidrio y darle dinerito  al niño era cumplir con su labor.

Hay mucha gente que sí ayudaba, pero a nivel general faltaba esa cultura. Creo que Aproquen con su  transparencia y sus resultados ha dado confianza, pues aún en momentos de crisis, nosotros no dejamos de recibir la ayuda de personas nobles y empresas socialmente responsables.

¿Es tensionante saber que hay que recaudar una buena cantidad de dinero para sacar adelante este proyecto?

Es súper tensionante. Gracias a Dios uno aprende con los años, pero al comienzo, me enfermé a un punto que me dijo un médico: si sigues con esta tensión, te podés enfermar gravemente. 

El año pasado, que empezó la crisis a nivel mundial, le dije a todos aquí en la oficina y en la Unidad: prohibido hablar de crisis. Crisis es cuando uno no hace el trabajo y está de perezoso, podemos vivir en crisis dependiendo de nuestra actitud,  ahora internacionalmente tenemos crisis, entonces vamos a poner el pie en el acelerador y vamos a trabajar cuatro veces más, y lo hicimos, y recaudamos 20 mil dólares más que el año pasado.

Para mí fue muy significativo pues  me dije: Vivian no estás sola, tenés un grupo de personas que están convencidas y creen en ayudar a los demás y saben que aún en tiempos de crisis no podemos abandonar a los niños de este país, no podemos. Aquí la carreta la tenemos que jalar todos.

¿Aproquen va más allá de la atención a niños quemados?

Cuando la gente oye Aproquen cree que sólo se atiende a niños quemados, pero la Asociación  atiende también cirugías reconstructivas. Si un niño nace con una deformidad nosotros se la atendemos, si un niño nace con paladar hendido nosotros se lo arreglamos.

¿Cómo es la jornada de trabajo de doña Vivian en Aproquen?

Este es mi trabajo, como cualquier otro, con una jornada de ocho a diez  horas diarias, aquí hay un millón de cosas por  hacer, no sólo es Aproquen, están los espectáculos que se montan para recaudar fondos. 

Hay que estar lidiando con una y mil cosas, estar pendiente de los organismos internacionales, la capacitación, agradecer, —eso es muy importante— y acá no damos abasto, somos pocas personas pero así tiene que ser porque sino el dinero ¿para dónde va, para salarios o para los niños? ¡Tenemos que ser eficientes!

¿Qué surge dentro de Vivian Pellas cuando ve casos como los del pequeño Félix que después de 21 días en UCI, ahora lleva una vida bastante normal?

Una inmensa felicidad, una inmensa satisfacción, me siento completa. Te voy a contar una anécdota: la vez pasada vino una persona de Conanca a vender unas tickets para una piñata y recaudar fondos y aquí le compramos varios boletos, uno de los niños que asistió a esa piñata fue Félix y me contaron que estaba como loco de alegría, que él hacia de todo, que disfrutó en el brinca-brinca y con los payasos.

No te imaginas la alegría que me dio, después de ver a ese niño tan delicado y luego saber que ese niño fue a ayudar a una piñata de Conanca ya recuperado, ¿cómo me puedo sentir?, imagínate vos, es que no hay palabras.

¿Y en el caso contrario, cuando el niño vino muy tarde y no se pudo hacer nada?

Hemos tenido pocos fallecimientos, gracias a Dios. Algunos niños han venido muy tarde y ya es imposible hacer algo por ellos. Es triste, muy triste ver fallecer a un niño.

En este momento tenemos un caso de un niño que está en cuidados intensivos. Se cayó dentro de una porra de masa de nacatamal, ¡se quemó todo,  hasta las cuerdas vocales!, entonces la abuelita viene, lo  saca y se quema las manos, imagínate qué tragedia. El niño gracias a Dios se está recuperando enormemente, sigue en cuidados intensivos, pero si no lo hubiéramos atendido hubiese fallecido.

¿Cómo hace doña Vivian para que este mar de emociones, sentimientos y sensaciones, no le afecte negativamente?.

Fijate que más bien cuando he tenido problemas en mi vida, voy a la Unidad de Quemados y miro a esos niños y salgo con paz, porque cuando veo lo que sufren esas criaturas y cómo luchan para salir adelante, lo que me sucede se ve irrelevante. Cuando finalmente los veo recuperados me da mayor fuerza y tenacidad para continuar con nuestro esfuerzo. Ellos me dan vida esperanzas.

¿Cómo ve el desarrollo de Aproquen, cuáles son sus proyecciones, qué falta por hacer?

Aproquen es una lucha diaria, falta por hacer una campaña de prevención bien hecha, la tenemos casi lista y falta que podamos avanzar más en el Programa de Regionalización, que podamos capacitar más a nuestros homólogos en el área centroamericana, que ya lo hemos venido haciendo desde el 2004, pero es un proceso más largo.

Nicaragua ha sido el pionero. Ya en Honduras se abrió la primera clínica de rehabilitación con la asesoría nuestra y en Guatemala la primera sala de quemados. 

Cuando empezamos era un mundo desconocido, no porque no  existiera, sino porque desgraciadamente hasta que uno se quema lo conoce.

¿Cómo Aproquen piensa enfrentar posibles situaciones adversas?

Eso me da una tensión enorme. Tengo los pies sobre la tierra, y sé que ante esas situaciones adversas debemos  redoblar nuestros esfuerzos, pero siento tranquilidad ya que hay empresarios comprometidos con nuestra causa, así como cientos de nicaragüenses que nos apoyan y no nos dejarán caer.

¿Y doña Vivian, cómo se proyecta en Aproquen hacia el futuro?

Aproquen sigue adelante y como todo en la vida estamos listos al cambio, dispuestos para ser cada día mejor.

¿Como hacer para alcanzar ese ideal de que los niños quemados sean cada vez menos en nuestro país?.

En el mundo de nuestras estadísticas tenemos un alto porcentaje de madres solteras, de los niños quemados el 60 por ciento de las mamás cocinan con leña, el 56 por ciento de los niños se queman con líquidos calientes, dentro de la casa y son menores de cinco años. 

Tenemos un alto porcentaje de mamás que no saben leer y se encuentran dispersas por todo el país, por lo que el lanzamiento de una campaña de prevención es sumamente costoso y complejo.

Estamos reordenando nuestros datos, apoyados por voluntarios de INCAE, para poder lanzar una campaña de prevención que sea efectiva y costeable. Estamos buscando los recursos para poderla hacer, aunque parezca irónico, lo que más me haría feliz es que no hubiesen niños en la Unidad, que no se quemaran y así evitar tanto sufrimiento. ¡Dios nos ayudará a lograrlo!.

Estadísticas

Las estadísticas recopiladas por Aproquen reflejan la difícil realidad en la que se desarrolla la niñez nicaragüense. El grupo más vunerable corresponde a los niños menores de 5 años quienes además, se enfrentan a precarias situaciones sociales, económicas y culturales

1. Según las estadísticas del Centro de Control y Prevención de Enfermedades y Accidentes de los Estados Unidos, las quemaduras se ubican en el rango número uno de traumas o accidentes caseros más comunes en el mundo.

2. Hay que hacer campañas de prevención dirigidas a los adultos porque el 76.10 por ciento de los niños que más se queman, son los menores de cinco años.

3. El 35 por ciento de las cabezas de familia de este país son madres solteras y tienen que trabajar, dejando a sus niños solos en casa o al cuidado del hermanito más grande.

4. La mayor proporción de accidentes es por quemaduras con líquidos calientes.

5. En estas circunstancias de crisis, el primer impulso es recortar las ayudas sociales, pero ese no es el camino. Se pueden recortar gastos superfluos o hacer programas de ahorro, pero no dejar de soñar en hacer un mundo mejor para los niños quemados. Ya lo dijo Stephen Schmidheiny, empresario suizo exitoso: “No pueden haber empresas exitosas, en sociedades fracasadas”.

6. El 60 por ciento de los hogares cocinan con leña.

7. El 45 por ciento de las cocinas están ubicadas fuera de la casa.

8. El 31 por ciento de la población no tiene acceso a agua de pozo ni potable.

9. Todas las personas están abstraídas de la realidad de los quemados.  Se interesan hasta que se les quema un familiar.

10. Sólo imaginemos que el 55 por ciento de las familias las componen tres hermanos o más.

Fuente: Diario La Prensa

Más información en http://www.laprensa.com.ni/enlaces/aproquen/

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